Revista ACCESIBLE

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
Error
  • XML Parsing Error at 1:189. Error 9: Invalid character
E-mail Imprimir PDF

Una buena orientación para una elección difícil

Antonia Durán, Rosario Mogo y Aima Tafur, trabajadoras sociales

Antonia Durán, Rosario Mogo y Aima Tafur

La transición del Instituto a la Universidad comienza con una elección que quizá marcará para siempre nuestro futuro: ¿Qué carrera voy a estudiar? Recibir una correcta orientación en los tramos educativos previos se convierte así en algo crucial para los futuros universitarios. Hay que dotarles de las suficientes herramientas para que, una vez tengan información precisa acerca de los diferentes estudios que se ofertan, tomen la decisión más adecuada, realista y acorde con sus inquietudes. 

Cuánto talento se desperdicia en carreras equivocadas, cuántas personas acaban abandonando los estudios cuando se dan cuenta de que eligieron mal… Es conocido que “cuando no sabemos a qué puerto nos dirigimos, todos los vientos nos son desfavorables” (Séneca).

Actualmente, la diversificación de los planes de estudios y el aumento de la optatividad, permiten cada vez en mayor medida diseñar el currículo de una manera abierta y personal. Esto exige un mayor conocimiento del sistema universitario, de ahí que sea necesario un mayor esfuerzo de colaboración entre los órganos de orientación de los distintos niveles: Bachillerato, Formación Profesional y Universidad. Sin duda, esta colaboración se hace mucho más necesaria en el caso de los estudiantes con discapacidad, en cuyo caso hay que considerar también la importante labor de otros agentes como las organizaciones de personas con discapacidad. Se trata de lograr una orientación adecuada, que ayude al estudiante a planificar un itinerario individual que le permita dar satisfacción a sus intereses educativos, pero a la vez, les ayude a superar las diferentes barreras que puedan encontrarse a lo largo de su vida universitaria, garantizándoles la igualdad de oportunidades.

Entre los estudiantes con discapacidad hay un notable interés por acceder a la universidad, sin embargo el porcentaje de aquellos que obtienen la titulación superior no es representativo si lo comparamos con el de sus compañeros sin discapacidad.

La brecha entre la población joven con discapacidad y la población joven en general se incrementa según estos van avanzando, si bien es cierto que en los últimos años ha habido un crecimiento sostenido del número de estudiantes con discapacidad que accede a los estudios universitarios. Sobre todo a partir de la puesta en marcha de servicios o programas específicos de atención en las diferentes universidades y a un importante aumento de las disposiciones legales, normativas y reglamentos que persiguen su plena integración.

Si estos estudiantes conocieran con detalle las posibilidades que se les ofrecen, verían más factible cursar estudios superiores, lo que ayudaría a mitigar esa brecha tan profunda. Quizá se animaran a completar su formación con la obtención de un título universitario lo que redundaría en beneficio no sólo del colectivo sino de toda la sociedad, tal como se persigue desde instituciones y organizaciones.

Por ello, creemos que es necesaria una estrecha colaboración entre los IES –a través de los equipos de orientación– y los servicios de atención al estudiante con discapacidad de las universidades. Es importante que los jóvenes con o sin discapacidad tomen una decisión que albergue su realidad y su deseo, que tenga en cuenta sus sueños y también sus posibilidades. Para ello, es importante que cuenten con las mejores cartas de navegación. Se trata de proporcionar una información coordinada que les ayude a elegir correctamente su puerto de destino. Se trata de navegar.

Antonia Durán, Rosario Mogo y Aima Tafur son trabajadoras sociales de la Oficina para la Integración de las personas con discapacidad de la UCM.

 

Menú principal