Silvia Abascal, actriz

Jueves, 07 de Septiembre de 2006
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«No me gusta la palabra ‘pobrecito’ ni las actitudes que pretenden dar lástima»

Silvia Abascal 1.Silvia Abascal es acriz, pero no sólo de las que desfilan por alfombra roja, sino que realiza otras labores en escenarios tan lejanos del mundo del cine como escuelas en Marruecos, campos de refugiados en Palestina o aldeas de Darfur (Sudán). Las escenas de estos lugares distan mucho de la burbuja maravillosa de los decorados cinematográficos. Así, el compromiso con las causas solidarias es parte de su vida, porque según ella misma, sólo de esta forma se mantiene la sensibilidad y se desarrolla cierta empatía con el sufrimiento de otras personas.

Marta Yáñez

—En distintas ocasiones has señalado que tienes una parte muy sensible y dedicas parte de tu tiempo libre a causas solidarias ¿Qué injusticias son las que más te conmueven?

S.A. La verdad es que me conmueven todas las injusticias, quizá por motivos personales, me siento más cercana a aquellas causas relacionadas con el cáncer, el síndrome de Down, la carencia de agua potable en países en vías de desarrollo, las guerras y la falta de respeto a los derechos de los niños. Por eso si yo puedo hacer algo, por poquito que sea, quiero colaborar. Hasta hora he trabajado como embajadora de Unicef en un proyecto destinado a la formación de niñas marroquíes, también he viajado a Benin, Palestina, y he visitado Darfur (Sudán), país que creo sufre una de las crisis humanitarias más importantes, y en donde las ayudas me parecen más urgente.

—La vida de una actriz tiene dos partes, una fantástica y otra en la que hay momentos de soledad. Me imagino que hay que tener la cabeza muy fría para no dejarse llevar, en este sentido… ¿Cuáles son los pilares de tu vida?

S.A. Sobre todo la gente que me rodea, mi familia y mis amigos, pero lucho por no perder la sensibilidad y tener contacto con lo que afecta a otras personas. Una vez venía de una iniciativa humanitaria y en sólo seis horas tenía que cambiar la maleta para ir al Festival de San Sebastián a pasar por la alfombra roja. Son cambios en los que psicológicamente tienes que ser fuerte. Uno no va a esos países a llorar, sino a colaborar y a dar ánimos.

«Lucho por no perder la sensibilidad y tener contacto con lo que afecta a otras personas».

—En relación con la pregunta anterior, escribiste un corto que se llama “La Srta Zuenig" que trata sobre la fragilidad de las mujeres actrices. Las personas con discapacidad han demostrado que no son frágiles cuando se les dan los apoyos necesarios. ¿Cuáles crees que son los puntos más débiles de la sociedad a la hora integrar a las personas con discapacidad?

S.A. Yo creo que la barrera principal es el desconocimiento de la sociedad, en todos los sentidos. La integración laboral es fundamental para estas personas, pero es necesario cambiar la manera de mirar. Sin embargo, eso lo dan los años y tratar con ellos, yo por lo que tengo más cercano que es mi hermana con síndrome de Down he descubierto que ella es todo color, alegría y verdad. Es fundamental informarse, porque hasta que no se conocen las cosas no se puede dar la primera oportunidad. Por otro lado, no estamos hablando de un favor que se hace a estas personas, sino que realmente son capaces y hay que darles las máximas oportunidades y la máxima libertad.

—Respecto a la película “Vida y color” has señalado que para ti era muy importante estar con Natalia, tu hermana, en todas las escenas ¿No crees que algunas veces este tipo de actitudes pueden llevar a la sobreprotección de las personas con discapacidad?

S.A. Considero que estaría sobreprotegiendo a mi hermana si la acompañara a los talleres todos los días o no le permitiese hacer su vida de manera independiente, pero en el caso de la película ‘Vida y color’, su personaje es muy comprometido, ya que se trata de una niña que sufre abusos sexuales por parte de su padre y, en este caso, ella no sabe jugar a sufrir, por eso yo la he apoyado en todo y para mí también ha sido una experiencia muy enriquecedora. Como ella es especial también necesita un trato adaptado a sus necesidades, que fundamentalmente se basa en mucho amor y mucho cariño.

—¿Te has llevado alguna sorpresa al trabajar con tu hermana en esta película?

S.A. Han sido tres meses maravillosos, especialmente para ella, que se lo ha pasado bomba y realmente eso era lo importante, que disfrutara del proceso y por supuesto de los resultados. Nosotras tenemos pocos planos juntas, pero hemos compartido muchas cosas entre las dos y con el resto de los miembros del equipo que son actores espléndidos.

—¿Cómo valoras el trabajo de Natalia y el de tantas otras personas que consiguen superar una discapacidad y hacer realidad sus sueños?

S.A. ¡Qué voy a decir yo de Natalia! Para mí es una persona bellísima que no tiene ego, sabe escuchar y es todo generosidad. Y por lo demás, animo a todas a aquellas personas a ser fuertes y a cumplir sus ilusiones.

«No estamos hablando de un favor que se hace a las personas con discapacidad, sino que realmente son capaces y hay que darles las máximas oportunidades».

—Alguna vez has visitado centros de enfermos terminales para saber lo que hay en el mundo y vivir en la burbuja del cine. De esta forma ¿consigues superar la parte banal y superficial que tiene el cine?

S.A. Bueno, es algo que no tiene que ver específicamente con mi profesión, el compromiso es una actitud ante la vida, sobre todo de cara a la persona. Trabajar en países en vías de desarrollo o con colectivos desfavorecidos, incluso con enfermos terminales, te hace tomar conciencia de que otras personas sufren. La ventaja es que ser actriz me da muchas oportunidades de hacer felices a los demás, si yo conozco a algún personaje famoso que un paciente quiere conocer y se lo puedo llevar al hospital, lo hago, porque para mí es muy fácil y para ellos significa mucho.

«Para quienes tienen a su cargo a alguien con discapacidad y aquéllos que hacen del compromiso una opción de vida, no se me ocurre un consejo, sólo tengo palabras de admiración hacia ellos».

—¿Crees que a veces la discapacidad se utiliza como reclamo en los medios, para dar pena y conmover cuando realmente los intereses son en la mayoría de las ocasiones comerciales?

S.A. Creo que a veces el enfoque puede ser equivocado, no me gusta la palabra ‘pobrecito’ ni las actitudes que pretenden dar lástima. Se trata de mostrar las capacidades de estas personas y poner el énfasis en esto precisamente.

Silvia Abascal 2.—¿Qué apoyos sociales consideras más necesarios para el colectivo?

S.A. Hay que concienciar acerca de las iniciativas que se ponen en marcha para estas personas, que no son una donación; es necesario darles su espacio, oportunidades en todos los sentidos, derechos y, por supuesto, la máxima integración posible.

—Las personas con discapacidad no tienen muchas oportunidades en temas artísticos, pero de vez en cuando la sociedad se conmueve con algunas historias como ocurrió con Ramón Sampedro  ¿Qué tema llevarías al cine para hacer avanzar los derechos de las personas con discapacidad?

S.A. Se me ocurren infinidad de casos en concreto, porque las personas con discapacidad pueden ofrecer mucho a la sociedad, por ejemplo, me gustaría citar a los atletas con movilidad reducida que siguen unos entrenamientos muy duros o la disciplina de las personas con síndrome de Down. Sin embargo, me llama siempre la atención el poder de los medios de comunicación para situar como prioridad en la información lo que a ellos les interesa, es decir, su poder para mover ficha. El ejemplo más claro es el 11-S, que por supuesto es una desgracia pero otros acontecimientos con las mismas o más muertes no han alcanzado una dimensión mediática parecida, ni han ocupado tantos minutos en televisión.

—Has manifestado que de Teresa de Calcuta te sorprende su habilidad para combinar fortaleza y ternura. Al final ésta es la labor de muchas cuidadoras, especialmente mujeres que están a cargo de personas con discapacidad, pero su trabajo casi no se reconoce, e incluso a veces son las mismas mujeres quienes asumen más responsabilidades y no dejan que nadie les ayude. Tú has declarado en algún momento que es necesario cuidarse ¿algún truco para que éstas mujeres tomen conciencia de la necesidad de dedicarse tiempo a sí mismas?

S.A. Creo que es imposible ayudar y dar si uno no se siente fuerte y su estado tanto físico como anímico no es el adecuado. Es importante que se reconozca el trabajo de las cuidadoras y que éstas planifiquen sus labores, pero también los periodos de descanso. Sinceramente, para quienes tienen a su cargo a alguien con discapacidad y aquéllos que hacen del compromiso una opción de vida, no se me ocurre un consejo, sólo tengo palabras de admiración hacia ellos.

«El compromiso es una actitud ante la vida, sobre todo de cara a la persona. Trabajar en países en vías de desarrollo o con colectivos desfavorecidos, incluso con enfermos terminales, te hace tomar conciencia de que otras personas sufren».

—En este sentido, ¿qué opinas sobre el proyecto de Ley de Dependencia?

S.A. La atención a las personas mayores o con discapacidad es una necesidad social que tiene que estar cubierta por el Estado, independientemente de que existan familias que atiendan a sus seres queridos. Hasta ahora, la necesidad estaba cubierta por las familias, pero es necesario que la sociedad destine parte de sus esfuerzos a cuidar a este sector de la sociedad y proporcionales los medios adecuados para garantizar su máxima calidad de vida.

—Tú eres una persona conocida que has viajado mucho, pero también se puede ayudar mucho en nuestras ciudades. ¿No crees?

S.A. Es verdad que no hace falta irse a África para colaborar en proyectos solidarios, todos tenemos nuestras preocupaciones bien sea la enfermedad, o cualquier otro motivo. Hay muchas causas cerca de nosotros, gente que necesita una mano, incluso forman parte de nosotros y es necesario promover las iniciativas de voluntariado, en ellas se aprende mucho y no sabes hasta qué punto recibes más de lo que das.

—Un sueño…
S.A. Conservar lo que tengo.
—Una virtud y un defecto…
S.A. La sensibilidad para lo bueno y para lo malo
—Algo que contar a los nietos…
S.A. La experiencia de la película “Vida y color”.
—Una pasión…
S.A. Actuar.
—El trabajo ideal…
S.A. El que tengo.
—Algo que compartir…
S.A. La felicidad.
—Algo para no compartir…
S.A. Mi intimidad.